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Madres Be Fit

Publicado el jueves 16 de mayo, 2013

¡Hola! Me gustaría dedicar esta entrega a todas las mujeres que entrenan en nuestro gimnasio, puesto que estamos en el mes que se celebra a todas las madrecitas de la gran familia Be Fit.

Tarde o temprano, la mujer puede atravesar por una etapa muy natural en su vida: el embarazo. Y alrededor de esto giran muchos mitos cuando se habla de ejercitarse llevando un bebé en el vientre. El objetivo de este artículo es ofrecer una guía básica para que la madre en espera pueda ejercitarse desde su nuevo estado, ya sea su primera vez en el gimnasio o no.

Para que la mujer gestante pueda iniciarse o continuar (en el caso de las que ya hacían ejercicio previamente) con la actividad física, lo principal es contar con la aprobación de su médico, pues hay casos de alto riesgo en los que el especialista puede indicar hasta reposo total.

Si ya tiene el aval de su médico, la madre debe saber que los beneficios del ejercicio no sólo son para ella, sino también para su bebé. Esto quiere decir que durante los nueve meses de embarazo los objetivos en el gimnasio cambian por completo. Comúnmente, una mujer busca reducir sus niveles de grasa, bajar de peso y tonificar sus músculos para tener una mejor figura. Pero con un bebé formándose dentro de su cuerpo, una de las nuevas metas es mejorar la capacidad cardiovascular. Esto se debe a que durante los nueves meses, el bebé se alimentará de todos los nutrientes absorbidos por la madre, los cuales fluyen por el torrente sanguíneo.

Por esta razón, es importante mejorar el sistema circulatorio realizando actividades aeróbicas que eviten el impacto, como la bicicleta estacionaria o la elíptica, además de las bandas, siempre y cuando se mantenga en una caminata vigorosa (sin trotar ni correr).

En el ejercicio con pesas, las actividades estarán orientadas a mantener el tono muscular actual utilizando pesos moderados con movimientos lentos y controlados, sin ninguna acción que presione la zona abdominal.

En el tercer trimestre de gestación, se debe priorizar la flexibilidad, sin descuidar los otros dos factores mencionados (tonificación y cardiovascular). A este punto, las clases de yoga y pilates resultan más que indicadas para obtener un trabajo de flexibilidad y fuerza moderadas. Aunque también se pueden practicar desde el inicio del embarazo.

Si eres fan de las clases de aeróbicos y baile, puedes seguirlas practicando pero tendrás que evitar los saltos y cualquier movimiento que genere impacto en tu cuerpo.

No está de más sugerir que informes de tu embarazo a los instructores de las clases que vayas a tomar, para que ellos te recomienden una manera segura de abordar tus ejercicios.

También puedes hacer una cita previa para que nuestro staff de entrenadores Be Fit te oriente. Si vienes por la mañana, puedes anotarte con Melvin Barrera o Mario Salguero; por la tarde, Ricardo Santamaría y con tu servidor.

Por último, la combinación de los consejos de todos los profesionales de la salud (el médico, entrenador y nutricionista) es lo que llevará a buen término tu feliz espera.

Los hijos son el reflejo de los padres. Un estilo de vida saludable por medio del ejercicio es la mejor herencia que puedes dejarles.

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